Lupe Velázquez y su diseño futurista

Lupe y su diseno futurista.
Las calles y sus elementos urbanos. La naturaleza con sus colores, formas y texturas. La historia… El tiempo. No hay escenario que escape a la creatividad del diseñador Lupe Velázquez, un joven artista mexicano que ha encontrado en Londres el laboratorio perfecto para experimentar y romper con todo límite. Para avanzar con la certeza de que “hoy es para mañana”.
Esta es la filosofía que acompaña sus pasos y alienta cada una de sus obras. Sillas que conjugan el color con el diseño aerodinámico, lámparas que por sus materiales poseen la ligereza del viento, rollos de papel tapiz habitados por hormigas y chapulines coloridos que huelen a tierra mojada y a campo. Que tienen el aroma del perfume de aquel pequeño pueblo, Coacuilco, que en el centro de México –justo en el estado de Hidalgo- lo vio nacer hace 31 años del matrimonio formado por Tomasa Hernández y Gabino Velázquez.
Existe un cierto olor a nostalgia en sus creaciones. A veces portadoras de la curvatura de la simbología náhuatl y otras muchas inspiradas en las naves espaciales. Este juego de memoria y porvenir –unido a una imaginación exuberante- lo llevó a destacar en el Instituto de Arte y Diseño de Rochester, en Kent, Reino Unido, del que se graduó con honores en 2005 para unir su nombre a una lista de egresados en la que figuran personajes emblemáticos como las diseñadoras Zandra Rhodes y Karen Millen, así como la artista Tracy Emin.
Su particular manera de entrelazar la tradición y lo futurista cautivó al curador Thorsten Van Elten, quien lo seleccionó para participar en el evento One Year On Design y para mostrar su obra a los 17 mil visitantes que este año acudieron a la exhibición. Su lámpara Moss –con una mezcla de colores y formas que brinda sensación de movimiento- y sus impresiones sobre papel sedujeron a los periódicos más importantes de Inglaterra.
Las páginas del Sunday Times, de The Guardian y del Evening Standart hablaron de la innovación de este joven que halló su vocación siendo un niño. Lupe cuenta que desde pequeñó tuvo habilidad para hacer muebles y objetos domésticos. Lo notó en la escuela secundaria, cuando en las clases de carpintería se descubrió creador de mundos de aserrín y virutas que podías ser utilizados como sillas, servilleteros o repisas, y que su madre vendía para llevar dinero a la casa y salir de deudas.
Lupe estaba, entonces, muy lejos de saber que esos inocentes juegos en los talleres escolares habrían de volverse una profesión. Que los experimentos con instrumentos de carpintería habrían de transformarse en prácticas de alquimia que requieren de emulsiones, elementos químicos y un sin fin de materiales como aluminio, plástico y tela.
Sus años de infancia cortando café y vendiendo en la plaza son ahora otra de sus fuentes de inspiración. Una que se encuentra con las musas que aparecen aquí y allá cuando se traslada por las calles, cuando viaja en tren o cuando está con su familia.
Suele definir su obra usando el término Pop Art. “Mi trabajo –dice- ofrece un mundo rico en color y formas mecánicas. Es jovial y al mismo tiempo funcional. Tiene un estilo auténtico y una identidad propia”.
Alentado por su tutor Andy Jackson –famoso por las piezas diseñadas para Mick Jagger, vocalista del grupo Rolling Stones-, Lupe busca incansablemente lo futurista a través de la mezcla de formas orgánicas, materiales industriales y colores atrevidos.
En su opinión, “se trata de refrescar el mundo que nos rodea creando objetos prácticos y subversivamente visuales”. Tal y como lo ha hecho en los diversos bares, cafeterías, tiendas de moda y restaurantes que cuentan con muebles, lámparas o tapices diseñados por él. Que han adoptado su filosofía de construir el hoy, para el mañana.
(por Lupe Velázquez y Miryam Audiffred)






